10 técnicas para lograr una agricultura verdaderamente sustentable

La agricultura ha permitido que hoy los seres humanos estemos mejor alimentados que nunca, pero esto viene con un precio ambiental. Estas son 10 técnicas para lograr una agricultura verdaderamente sustentable.

La agricultura, que se ha vuelto increíblemente eficiente no solo gracias al desarrollo de nuevas tecnologías sino de técnicas perfeccionadas a lo largo del tiempo, ha permitido algo sin precedentes: hoy los seres humanos estamos mejor alimentados que nunca.

Pero este desarrollo, de celebrar por supuesto, no viene sin problemas. Los efectos en el suelo que usamos para cultivar son permanentes y la emisión de gases de efecto invernadero está aumentando, haciendo del cuidado del medio ambiente una tarea aún pendiente.

Hoy nos enfocaremos en identificar algunas técnicas con las cuales podemos lograr una agricultura verdaderamente respetuosa con el medio ambiente y sostenible.

¿Cómo impacta la agricultura al medio ambiente?

Según datos de Eurostat, las emisiones generadas por la agricultura en Europa tienen que ver principalmente con el uso de la tierra, el ganado, la producción de arroz y la generación de biomasa.

El reporte estimó que las emisiones a 2011 equivalían a 10.1% del total de los sectores productivos.

A su vez, las mayores fuentes de emisión son los gases del ganado, entre los que encontramos al metano; la nitrificación y desnitrificación del suelo, provocando emisiones de óxidos de nitrógeno, y la descomposición de estiércol, que produce metano y dióxido de carbono.

No obstante, en la zona europea la emisión de gases de efecto invernadero se redujo considerablemente entre 1990 y 2011.

Datos más recientes, a 2017, muestran que la tendencia sigue estable en Europa, donde las emisiones del sector agrícola se estimaron en 10%, reduciéndose en un total de 104 millones de toneladas de CO2 desde 1990. Las emisiones de metano, por su parte, se redujeron en 53 millones de toneladas, cayendo un 21%.

Datos similares nos encontramos en Estados Unidos donde, según la Agencia de Protección Ambiental (EPA), la agricultura contribuyó un 10% en la emisión de gases de efecto invernadero a 2018.

Aún así, globalmente las emisiones de gases de efecto invernadero (totales, no solo de la agricultura) sí han crecido, siendo los países en vías de desarrollo los mayores contribuyentes (67% del total).

No es extraño pensar entonces que las técnicas y métodos agrícolas utilizados en estos países sean menos eficientes y por ende mas perjudiciales para el medio ambiente, teniendo en cuenta que la agricultura es hoy la segunda fuente de emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo.

En cuanto al uso del suelo, los impactos de la agricultura en este, y la afectación al agua, el exceso de fertilizantes para tierras de cultivos y abonos para granjas, aunque permiten otros beneficios ambientales como veremos más adelante, pueden ser una causa de erosión del suelo y de contaminación del agua.

Los óxidos de nitrógeno, otra de las emisiones producto de la agricultura, es la principal fuente de lluvia ácida, que resulta en la destrucción de bosques, vegetación y la fauna de un ecosistema o bioma.

Conociendo esto, estas son 10 formas para alcanzar una agricultura verdaderamente ecológica.

1. Extender la silvicultura

La silvicultura es, en palabras sencillas, un método de gestionar bosques para obtener diferentes productos necesarios para la vida humana de forma sostenible, no solo alimentos.

Esta ha venido tomando fuerza en el mundo, pero en especial en China, con ejemplos como la Granja Forestal en la villa de Liuminying, al sur de la capital, Beijing y también en Filipinas, donde se han otorgado beneficios economicos a agricultores que implementen esta técnica.

En China, científicos sugirieron la plantación de Paulownia y de sauce dentro y alrededor de los campos de la granja de Liuminying, enseñando a la vez a los habitantes locales métodos adecuados de plantación.

Los granjeros asignaron más del 11% de sus tierras para esta iniciativa. Cuando los arboles crecieron, cubrieron hasta el 17.4% de la tierra, comparado con el 6.1% previo a la plantación.

Esto a su vez logró, con solo el 10% de tierra arable, un incrementó de la cosecha de granos en un 38%, atribuida a la protección contra el viento y las tormentas que recibían los cultivos gracias a los árboles y del microclima mejorado.

Adicionalmente, las hojas que caían de estos árboles fertilizaban el suelo, un factor relevante para una mejor cosecha.

2. Usar fertilizantes y semillas mejoradas genéticamente

El uso de fertilizantes y semillas mejoradas genéticamente (cuya imagen suele ser negativa) ha tenido un impacto positivo indirecto sobre el medio ambiente: la cantidad de suelo que se utiliza.

A la fecha, en todos los países del mundo con sistemas agrícolas donde predomina el uso de fertilizantes y semillas mejoradas, la cantidad de alimentos producidos ha crecido exponencialmente sin necesidad de aumentar en la misma proporción el uso de la tierra, lo cual evita a su vez la deforestación y la perdida de biodiversidad.

El caso que podemos ver en la imagen anterior, aunque es el caso de los cultivos en Francia, puede ser aplicado con cierto margen a todos los países del mundo que aplican estas técnicas, como podemos ver en la siguiente imagen:

3. Controlar las plagas de forma integrada

Otro ejemplo de una solución ecológica ha estado ejecutándose desde hace un buen tiempo: el Control Integrado de Plagas. Este ha sido utilizado por granjeros en los Estados Unidos por más de 20 años y es un método efectivo y sostenible de control de plagas.

El Control Integrado de Plagas (IPM por sus siglas en inglés) funciona mediante la observación y el estudio del ciclo de vida de las plagas y cómo interactúan con el medio ambiente.

A través del monitoreo, las plagas pueden ser identificadas con precisión y pueden ser tomadas las decisiones de control apropiadas para eliminarlas.

Una vez el proceso de monitoreo se ha realizado, el IPM considera el mejor método para eliminar pestes, si es posible, por medios mecánicos, como erradicación manual, trampas, barreras anti-insectos, aspiración y labranza para interrumpir la cría de estas plagas, siendo todas estas formas utilizadas antes de recurrir a pesticidas.

Otras opciones incluyen químicos de bajo riesgo, como feromonas para evitar el apareamiento y reproducción de pestes.

El control de las pestes tiene dos beneficios ambientales: evita la destrucción de cosechas (con su consecuente daño al suelo) y la proliferación de fauna potencialmente invasora para ecosistemas adyacentes.

4. Utilizar agricultura de precisión

Otro método que puede ser utilizado para asegurar la sostenibilidad agricola es la agricultura de precisión.

Este método es el indicado para administrar cultivos haciendo uso de operaciones de campo para su adaptación a diferentes variaciones locales en cultivos y condiciones de suelos.

Este es realizado con la ayuda de tecnología avanzada de la mano de gran conocimiento previo en administración de campos.

Por medio de la agricultura de precisión nace un proceso de producción agrícola que es tanto económicamente viable como bajo en impacto medioambiental.

La agricultura de precisión permite a los granjeros cambiar la forma en que opera su granja mientras su tecnología, como la detección remota, influye en el proceso de toma de decisiones.

5. Implementar la labranza

La labranza, que conserva el suelo mediante la reducción de la erosión, es un método más para tener en cuenta por granjeros.

Por medio de este, el sobrante de un cultivo se deja en el terreno después de la cosecha permitiendo un incremento de reciclaje natural de los sobrantes del cultivo.

Este método de agricultura sostenible, utilizado en campos de soya, trigo y algodón, se espera que se incremente considerablemente dentro de los próximos 15 años.

6. Crear bosques comestibles

Los bosques comestibles aprovechan los jardines y terrenos inutilizados de una ciudad para cultivar alimentos, así sean espacios públicos como parques, aceras, o incluso los jardines de las casas.

Esta práctica, que ha empezado a tomar fuerza en países desarrollados y de renta media, está relacionada con la permacultura, y pretende no solo aprovechar mejor los espacios de las ciudades sino permitir el acceso al alimento de manera mas local a mas personas, evitando las grandes distancias en el transporte de alimentos.

7. Impulsar la agricultura urbana

Otro ejemplo relevante de agricultura sostenible apropiado para grandes urbes es la agricultura urbana.

A medida que las tierras libres se convierten en activos valiosos para el desarrollo urbano, muchas personas han optado por los cultivos caseros como una manera económica, saludable y ambientalmente amigable de producir sus propios vegetales.

La agricultura urbana es una super-técnica que envuelve otras aún más específicas como:

8. Implementar rotación de cultivos

La rotación de cultivos consiste en utilizar el mismo terreno para cultivar diferentes alimentos en diferentes épocas del año.

Es una técnica que intuitivamente puede parecer intensiva pero la variación de cultivos permite retener nutrientes en los suelos, a la vez que evita el uso de más terrenos para cultivar otros productos.

9. Designar espacios de alojamiento para animales

El animal housing, o alojamiento animal, es una técnica referenciada en la Encuesta de Métodos de Producción Agrícola de la Unión Europea cuyo propósito es la reducción y el control de los gases emitidos por los animales de granja.

Consiste en designar espacios especiales con sistemas de tratamiento de gases de efecto invernadero y de estiércol.

10. Mantener suelos cubiertos

Los inviernos son particularmente duros para los suelos, haciendo que la opción de implementar cubiertas sobre los suelos o sobre los cultivos sea una opción viable para cuidarlos.

Esta practica está vinculada a la agricultura indoor o de interiores, aunque puede ser aplicada a gran escala, y permite que las condiciones del clima tengan un menor efecto en el suelo y en la producción.

En conclusión

Sin ninguna duda, la tecnología ecológica en el sector de la agricultura puede ser utilizada generando beneficios tanto ambientales como económicos. Sin embargo, solo porque estos métodos estén disponibles no significa que se adopten fácilmente.

El primer pensamiento que se cruza por la mente de los productores y granjeros es la rentabilidad, así que si estos métodos son capaces de generar ganancias, seguramente serán adoptados.

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