Kasbah Du Toubkal: Una increíble fortaleza ecoturística entre las montañas

Ubicada en la cordillera del Atlas, al norte de África, específicamente en el Parque Nacional Toubkal en Marruecos, se encuentra la Kasbah Du Toubkal, una recóndita fortaleza que se eleva majestuosamente a 1.800 metros sobre el nivel del mar y que se convierte en un escondite perfecto para «desconectarse» del mundo actual por un momento.
Para alguien que lo encuentre por casualidad, esta kasbah puede parecer un castillo inaccesible de aspecto tradicional que se mezcla a la perfección con la naturaleza circundante. Sin embargo, este eco resort es la puerta de bienvenida a un complejo gigantesco de estadías apartadas, unas de las otras, por varios kilometros de valles y colinas, y que a su vez son más tranquilas y poco exploradas por el turismo tradicional.
Esta lejanía puede parecer un problema, pero es un aspecto interesante pues permite a los visitantes explorar sus alrededores de varias formas, incluyendo desde sencillas caminatas hacia las cascadas y villas cercanas, hasta un ascenso activo de unos 4.167 metros de altura en la montaña mas alta de África del Norte: el Monte Toubkal.
Su acceso, aunque difícil por las montañas, logra desde un principio que sus visitantes aprecien la belleza de estos paisajes; una vez en el sitio, la terraza da una vista excepcional de los picos nevados del Toubkal Massif.
La fortaleza, aunque ya hacía parte del paisaje, fue reestructurada por Mike McHugo, un emprendedor y aventurero francés quien durante un viaje a Marruecos en 1989 con su familia a la villa de Imlil, descubrió el lugar en ruinas y decidió comprarlo para construir allí su visión.
Durante este proceso se implementaron técnicas tradicionales de construcción, se usaron materiales locales y se empleó a los mismos habitantes de la villa, logrando conservar el estilo arquitectónico de la zona e integrándolo de manera especial con la naturaleza.
La kasbah no es solo responsable con la naturaleza que le rodea sino con las villas cercanas y sus habitantes. Por ejemplo, un 5 por ciento de cada reservación se destina al desarrollo de la villa local. Esto ha permitido que se implemente un sistema de gestión de residuos que da prioridad al reciclaje, así como la construcción de una escuela para educar más de 80 niños.
También, se promueven formas tradicionales de hacer las cosas, incluso en tareas sencillas como calentar los alimentos mediante cocinas de leños, y se usan paneles solares para la calefacción en épocas frías.
El ecoturismo está en auge, y lugares como este nos muestran que el turismo no solo debe pensar en el descanso y la diversión, sino que puede ser responsable y cambiar la vida de habitantes de comunidades locales.

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