El Gobierno Nacional, después de que se cayera su Ley de Financiamiento, ha recurrido a un decreto de emergencia económica para introducir una nueva batería de impuestos. Entre ellos, el más polémico es un incremento al Impuesto al Patrimonio, que llega recargado y con cambios que podrían impactar a muchos más contribuyentes. Entérate de lo que está pasando y cómo esto podría afectarte.
Lo que debes saber
- El Contexto: El Gobierno expidió un decreto de emergencia económica para «cuadrar caja» después de que la Ley de Financiamiento (que buscaba $16 billones) fuera hundida.
- Meta de Recaudo: Con este decreto se busca recaudar cerca de $10 billones de pesos a través de una reforma tributaria «por la puerta de atrás».
- Baja el Umbral: El impuesto al patrimonio ahora aplicará a quienes tengan un patrimonio líquido superior a 40.000 UVT (aproximadamente $2.094 millones para 2026), antes el límite era de 72.000 UVT. Esto amplía masivamente la base de contribuyentes.
- Suben las Tasas: La tarifa marginal máxima se incrementa del 1,5 % (vigente antes) a un preocupante 5 % en 2026.
- La Crítica: Expertos tributaristas lo califican de confiscatorio y advierten sobre la inseguridad jurídica y la migración de capitales.
El Gobierno, buscando equilibrar su presupuesto tras el revés de su ley de financiamiento, ha utilizado la figura de la emergencia económica para revivir e introducir cerca de diez nuevos impuestos. Aunque expertos, como el exministro José Antonio Ocampo, han cuestionado si existía un «hecho sobreviniente» real que justificara esta medida extraordinaria, el decreto ya está en curso y toca varios sectores, incluyendo licores, cigarrillos, juegos de azar, el sector financiero y hasta la no deducibilidad de regalías para el petróleo y el carbón. Sin embargo, el centro de la controversia es el Impuesto al Patrimonio.
Este tributo viene con cambios drásticos que afectan directamente la base de contribuyentes y la tasa a pagar. Primero, el umbral de entrada se reduce significativamente: antes solo aplicaba a patrimonios líquidos de más de 72.000 UVT (cerca de $3.585 millones), pero ahora baja a 40.000 UVT (aproximadamente $2.094 millones). Esto significa que si tú tienes un patrimonio que supera esta cifra, pasarás a ser un nuevo contribuyente de este impuesto. Segundo, las tarifas marginales se disparan. Mientras que antes llegaban progresivamente hasta el 1,5 %, el nuevo decreto las fija en hasta un 5 % en 2026.
Abogados y líderes tributarios han encendido las alarmas, señalando que una tasa del 5 %, sumada a otros impuestos como renta y predial, crea un escenario «abiertamente confiscatorio». Esto no solo castiga a quienes han declarado su patrimonio correctamente, sino que genera una gran desconfianza en los inversionistas. Expertos aseguran que, aunque el recaudo de este impuesto no es tan significativo dentro del presupuesto total, el efecto negativo en la economía es enorme, ya que podría provocar que los capitales y los mismos contribuyentes decidan migrar a otras jurisdicciones con regímenes tributarios menos agresivos. En general, hay una gran preocupación en el sector empresarial y legal por la inseguridad jurídica que genera el uso de «superpoderes presidenciales» sin una justificación económica sólida.
🤔 Si tienes un patrimonio cercano al nuevo umbral de $2.094 millones, ¿crees que este nuevo impuesto te incentivaría a realizar una planeación tributaria más agresiva o a considerar invertir en otros países? ¡Comparte tu perspectiva!

