10 Estrategias FUNDAMENTALES para lograr la Sostenibilidad en la Arquitectectura

El 40% de las emisiones globales provienen de la edificación. Es hora de dejar de debatir y empezar a construir de manera responsable. La sostenibilidad ya no es una opción; es el factor decisivo de la arquitectura moderna. En este artículo analizaremos 10 Estrategias FUNDAMENTALES que todo arquitecto debe aplicar hoy mismo para transformar su impacto y a la vez, reducir costos.

La necesidad de atender e intentar resolver los problemas que afectan la calidad de vida de los actuales habitantes del planeta sin comprometer la posibilidad de que las futuras generaciones puedan disponer de recursos para enfrentar los suyos, hace referencia directa a la modificación del medio ambiente natural, actividad inherente a los arquitectos e ingenieros. Pero es un enfoque de carácter multifocal, que implica aspectos tecnológicos, políticos, sociales, económicos, ecológicos y éticos.

«Actualmente en el mundo se tienen que diseñar edificios más ecológicos, necesitamos energía solar, necesitamos energía renovable. El uso de energía en sí es un comportamiento humano y tenemos que hacer frente a este», dice Jonathan Rose, creador de una empresa para hacer hincapié en diseños sostenibles.


Estrategias para lograr una arquitectura más sostenible

Una serie de factores deben ser evaluados para que una obra pueda ser clasificada como sostenible: una obra puede ser más o menos sustentable, dependiendo del nivel de impactos generados en medio ambiente. La contribución a la resolución de los problemas requiere de un conjunto de estrategias pertinentes, que se agrupan en diferentes categorías y que apuntan directamente a la minimización de los impactos ambientales de la construcción, además de contribuir a la mejora y recuperación del medio ambiente de manera integral, tanto en el aspecto social como en el económico y ecológico.

Algunas de las estrategias para llevar a cabo un diseño arquitectónico sostenible son:

1. Implantación y Gestión de Bajo Impacto

Una arquitectura verdaderamente sostenible comienza antes de poner el primer ladrillo, enfocándose en cómo la fase constructiva interactúa con su entorno inmediato. Esta estrategia busca minimizar la alteración del sitio mediante la protección de la topografía natural, la vegetación existente y los sistemas de drenaje para evitar la erosión del suelo y la pérdida de biodiversidad. Además, exige una gestión rigurosa de los residuos de obra, el control de la contaminación (acústica y del aire) y una logística eficiente que reduzca el tránsito de maquinaria pesada, asegurando que el proceso de edificación sea tan respetuoso con el ecosistema como el edificio final.

2. Optimización de Recursos: Energía y Agua

La clave de la sostenibilidad a largo plazo reside en reducir drásticamente las demandas operacionales del edificio a lo largo de su ciclo de vida. Esto se logra mediante un diseño bioclimático que aprovecha la orientación solar óptima y la iluminación natural para minimizar la necesidad de calefacción, refrigeración y luz artificial. . La implementación de envolventes de alta eficiencia, sistemas de ventilación con recuperación de calor, y electrodomésticos de bajo consumo energético son cruciales. Respecto al agua, la estrategia incluye la instalación de griferías y sanitarios de bajo flujo, el reaprovechamiento de aguas grises para riego o inodoros, y la recolección de agua de lluvia, reduciendo la dependencia del suministro público y disminuyendo la presión sobre los recursos hídricos locales.

3. Selección de Materiales Eco-eficientes

La elección de los materiales de construcción es fundamental, ya que influye directamente en la huella de carbono incorporada del edificio y en la salud de sus ocupantes. Esta estrategia prioriza el uso de materiales con bajo consumo energético en su extracción, procesamiento y transporte (baja energía gris), como pueden ser la madera certificada, el bambú, o los agregados reciclados. . Se promueve el uso de materiales locales y regionales para reducir las distancias de transporte y apoyar las economías circulares. Además, se deben evitar compuestos volátiles orgánicos (COVs) y otros químicos tóxicos, eligiendo acabados naturales y productos certificados que aseguren una excelente calidad del aire interior y la salud ambiental de los espacios habitables.

4. Residuos Cero y Demolición Circular

Esta estrategia de gestión holística abarca todo el ciclo de vida, desde la fase de construcción hasta la demolición, con el objetivo de lograr el concepto de «residuo cero». En la obra, implica una planificación estricta para reducir los desperdicios en origen y la implementación de programas de clasificación, reciclaje y reutilización de excedentes. . A largo plazo, el diseño debe incorporar la «desensamblabilidad», utilizando uniones mecánicas reversibles y sistemas modulares que faciliten la separación y recuperación de componentes valiosos al final de la vida útil del edificio. Esto transforma la demolición en una deconstrucción, donde la mayoría de los materiales se convierten en insumos para futuros proyectos, cerrando el ciclo de materiales y evitando que grandes volúmenes terminen en vertederos.

5. Densidad y Uso Eficiente del Suelo

La eficiencia de un diseño sostenible no solo se mide por el rendimiento del edificio en sí, sino también por cómo utiliza el recurso territorial. Esta estrategia aboga por la revitalización de terrenos baldíos (brownfields) o áreas ya urbanizadas en lugar de expandirse hacia terrenos vírgenes (greenfields) o de alto valor ecológico o agrícola. . La clave es fomentar una densidad adecuada y el uso mixto de las edificaciones, lo que reduce la necesidad de infraestructuras adicionales, minimiza la dependencia del transporte privado y maximiza el acceso a servicios públicos y comercios a corta distancia. Un diseño compacto y multifuncional disminuye la huella ecológica general del desarrollo, preservando ecosistemas naturales cruciales para la biodiversidad y la resiliencia climática.

6. Integración Ambiental y Materiales Naturales

Esta estrategia se centra en fusionar el diseño arquitectónico con su contexto natural y cultural, buscando una simbiosis entre el edificio y el sitio. El objetivo es utilizar la mayor proporción posible de materiales sostenibles y biobasados que, además de tener una baja energía incorporada, permitan una transición visual y textural armónica con el entorno. . Esto incluye el uso de piedra local, madera certificada, tierra apisonada o sistemas de cubiertas verdes y fachadas vivas que no solo aíslan térmicamente, sino que también actúan como una extensión del ecosistema circundante, fomentando la biodiversidad y gestionando la escorrentía pluvial. Al reflejar los patrones y materiales de la naturaleza, el edificio mejora su rendimiento y reduce su impacto visual.

7. Mitigación del Impacto Paisajístico y Efecto Isla de Calor

Esta estrategia se concentra en minimizar la alteración del entorno inmediato, tanto a nivel visual como microclimático. En el aspecto paisajístico, se prioriza un diseño de bajo perfil que se integre sutilmente en la topografía y el contexto visual, evitando estructuras que dominen o contrasten agresivamente con el horizonte. . Para combatir el efecto isla de calor urbano (EIHU), un fenómeno donde las áreas edificadas retienen más calor que el entorno natural, se utilizan materiales de alta reflectancia solar (albedo) en cubiertas y pavimentos, como pinturas claras o techos fríos. Además, la implementación de vegetación, como cubiertas ajardinadas y masas arbóreas, proporciona sombra y utiliza la evapotranspiración para enfriar el aire circundante, reduciendo significativamente la temperatura ambiente local.

8. Flexibilidad y Diseño Adaptativo

La sostenibilidad de un edificio se mide también por su capacidad de permanecer relevante y funcional a lo largo del tiempo, adaptándose a las necesidades cambiantes de sus usuarios y a las evoluciones tecnológicas o demográficas. . Esta estrategia prioriza el diseño modular y abierto que permite una fácil reconfiguración del espacio interior sin necesidad de grandes reformas estructurales, logrando lo que se conoce como «arquitectura de larga vida y alto rendimiento». Al proyectar espacios polivalentes y estructuras robustas que soportan diferentes usos (oficinas, viviendas, comercio), se evita la obsolescencia temprana del edificio. Esto no solo maximiza la inversión inicial, sino que también reduce la demanda futura de nuevos materiales y energía asociados a la construcción o demolición.

9. Calidad Ambiental Interior y Bienestar

Un principio fundamental de la arquitectura sostenible es asegurar que los espacios interiores promuevan activamente la salud y el confort de los ocupantes. Esta estrategia se enfoca en tres áreas clave: la calidad del aire, el confort térmico/acústico y el bienestar visual. . La calidad del aire se garantiza mediante el uso de sistemas de ventilación eficientes que renueven el aire y filtren contaminantes, evitando a su vez el uso de materiales que emiten compuestos orgánicos volátiles (COVs). El diseño debe maximizar la iluminación natural y las vistas al exterior (conexión con la naturaleza o biofilia) y mantener condiciones térmicas estables. Un ambiente interior saludable no solo mejora la productividad, sino que reduce la incidencia de enfermedades relacionadas con el edificio, cerrando el círculo de la sostenibilidad humana.

10. Promoción de la Salud Ecosistémica y Humana

Esta estrategia final une el bienestar de los ocupantes con el cuidado del ecosistema circundante, estableciendo que un edificio sostenible es aquel que contribuye positivamente a la salud de su comunidad biológica y humana. En el ámbito humano, se diseñan espacios que fomentan la actividad física (como escaleras atractivas) y la conexión social. . Para el entorno, la arquitectura actúa como un componente regenerativo, protegiendo y mejorando la biodiversidad local a través de la restauración del hábitat, la gestión natural de las aguas pluviales y la minimización de la contaminación lumínica. El objetivo es que el edificio y su operación no solo minimicen el daño, sino que se conviertan en un organismo vivo que apoya la salud física y mental de sus usuarios, y la vitalidad de todos los organismos del entorno.

Estas estrategias son especialmente importantes debido al crecimiento de la población en el mundo en desarrollo donde los barrios pobres, que a menudo rodean las ciudades, presentan enormes desafíos.

El área de la construcción contribuye en gran medida a los problemas ambientales del mundo actual, como el calentamiento global, el agotamiento de los recursos naturales, la contaminación del aire, entre otros. Si las edificaciones no están bien diseñadas, estas también pueden causar efectos directos sobre la salud, por ejemplo, debido a una inadecuada variación de temperaturas internas, la emisión de sustancias tóxicas, el ruido, e incluso perjudicar la seguridad física, en caso de incendios o terremotos.

Según Rose, «el cambio climático trae con el mucha más incertidumbre para los humanos».

Rose hizo estos comentarios en una conferencia en el Centro de Ciencias para el Medio Ambiente de la Universidad de Harvard, titulada «La ciudad bien templada.» La cual formó parte de una serie de conferencias con el nombre de “El futuro de la energía”.

Las ciudades estadounidenses han experimentado un renacimiento desde principios de 1990. En ese momento, la gente empezó a abandonar los centros de las ciudades, huyendo a los suburbios. Sin embargo desde entonces, alrededor del 70 por ciento de los permisos de construcción han sido en los centros urbanos en lugar de las zonas periféricas. Dos sectores demográficos están detrás del cambio: el primero es el de los jóvenes que quieren vivir en las ciudades “donde está la acción” y no en los suburbios; el segundo es que muchas personas de mayor edad se jubilan y venden la gran casa de la familia para mudarse a la ciudad.

Rose tiene como objetivo diseñar edificios que fomenten la diversidad, abarcando múltiples niveles de ingresos y usos, tales como espacios residenciales y comerciales.

Él Describió varios proyectos, entre ellos uno que utiliza un techo en forma de V para recibir o evitar el sol, dependiendo de la temporada. Otro proyecto, en un terreno largo y estrecho, orientado de norte a sur (más bajo en el extremo sur y más alto en el extremo norte) permite aprovechar sus características topográficas para maximizar la exposición al sol. También cuenta con habitaciones diseñadas para maximizar el flujo de aire a través de las ventanas, para proporcionar refrigeración durante un apagón de verano y para los residentes de bajos ingresos que no pueden pagar por aire acondicionado.

Sus diseños de edificios de apartamentos son de población densa, pero se compensa mediante la adición de espacios verdes cercanos y jardines en las azoteas donde sea posible.

Para países latinoamericanos y caribeños, esta opción podría convertirse en una alternativa sostenible y de bajo costo, beneficiando poblaciones por años marginadas e integrándolas para que sus habitantes se desarrollen social, ecológica y económicamente. Allí es donde radica la ética y el interés de los gobiernos. Algunos de estos países están empezando a responder con gran entusiasmo e interés a este llamado para alcanzar un desarrollo que sea socialmente justo, ambientalmente equilibrado y económicamente viable.

🤔 ¿Vivirías en un edificio diseñado para ser 100% sostenible aunque eso signifique cambiar algunos de tus hábitos de consumo diario?

Yealfred Matheus
Yealfred Matheus

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.