Lo que para muchos ciudadanos es una «buena noticia» —un dólar más barato para viajar o comprar tecnología—, para el campo colombiano es una señal de alerta máxima. Mientras el peso colombiano se fortalece a niveles récord, los ingresos de miles de familias cafeteras se desvanecen por el simple efecto de la tasa de cambio, poniendo en jaque la rentabilidad del sector más emblemático del país.
Lo que debes saber
- Pérdida por carga: Cada carga de café de 125 kg está dejando de recibir hasta $550.000 solo por la caída del precio del dólar.
- Dólar desplomado: La divisa rompió el piso de los $3.700, situándose en niveles que no se veían desde junio de 2021.
- Revaluación del 16,9%: En el último año, el peso colombiano ha pasado de los $4.409 a rondar los $3.663, siendo una de las monedas más apreciadas de la región.
- Grito de alerta de Fedecafé: Germán Bahamón, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, advirtió que esta fortaleza «artificial» de la moneda destruye la competitividad exportadora.
- Efecto paradójico: A pesar de que 2025 fue un año récord en producción, la rapidez de la revaluación está «castigando» el bolsillo de quienes generan las divisas.
La estrepitosa caída del dólar en este inicio de 2026 ha encendido las alarmas en el eje cafetero. Según los últimos reportes del sector, el impacto cambiario es tan profundo que los productores están recibiendo mucho menos dinero por la misma cantidad de grano exportado. Esta situación es crítica, pues aunque los costos de algunos insumos importados podrían bajar, la velocidad de la revaluación no da tiempo a que el caficultor compense la pérdida directa en su pago final.
Germán Bahamón, líder de la Federación Nacional de Cafeteros, ha sido enfático en que la economía colombiana no puede medirse solo por la fortaleza de su moneda, sino por la capacidad de su aparato productivo para generar empleo y valor. «Una revaluación tan rápida tiene un costo real: perdemos competitividad y se reducen los ingresos de quienes generan desarrollo económico», señaló, subrayando que el ingreso rural es el más afectado en esta ecuación.
El panorama es agridulce. Por un lado, Colombia viene de cerrar un 2025 con la mejor producción de las últimas tres décadas, lo que sostuvo gran parte de la economía nacional. Sin embargo, este éxito productivo corre el riesgo de verse opacado si el precio interno sigue cayendo por debajo de los costos de producción. Para muchas familias, vender una carga de café hoy significa recibir un «golpe» de medio millón de pesos menos que hace apenas unos meses, lo que dificulta el pago de deudas y la reinversión en las fincas.
🤔 ¿Crees que el Banco de la República debería intervenir para evitar que el dólar siga cayendo y proteger así a los caficultores, o es mejor dejar que el peso siga ganando valor para controlar la inflación? ¡Cuéntanos tu opinión!

