Investigación reveló que grandes incendios forestales no liberan tanto carbono como se piensa

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Una investigación in situ después de dos grandes incendios forestales en la cordillera de la Sierra Nevada de California mostró que la gran mayoría del carbono almacenado en los árboles antes de las llamas todavía estaba allí después de los incendios, lo que indicaría que los grandes inendios forestales no liberan tanto CO2 como se piensa.

Publicados en la revista Forests, los hallazgos son un paso importante hacia la comprensión de la conexión entre los incendios forestales y las emisiones de carbono que inducen el cambio climático.

El dióxido de carbono producto de la combustión, es un importante gas de efecto invernadero y una de las principales causas del cambio climático.

Saber cuánto carbono se libera durante los incendios puede ayudar a tomar mejores decisiones sobre el almacenamiento de carbono y sobre politicas de gestión forestal, dicen los científicos.

Si bien una investigacion previa basada en satélites y LiDAR había sugerido que hasta el 85% de la biomasa de los árboles vivos se quema en los grandes incendios de California, el estudio dirigido por Mark Harmon, profesor emérito de la Facultad de silvicultura de la Universidad Estatal de Oregon, indica que la cantidad de biomasa quemada es inferior a 2%.

“La impresión general que tiene el público es que gran parte de un bosque se quema en un megaincendio, y eso suele ser lo que se presenta en la prensa”, dijo Harmon.

“Pero eso no coincidía con lo que estábamos observando, así que hicimos un estudio muy detallado examinando el proceso de combustión en diferentes niveles del sistema, comenzando con paqueñas ramas y hasta analizar grandes extensiones de territorio afectado”.

Harmon, el ecólogo de incendios Chad Hanson del Proyecto John Muir, y Dominick DellaSala, científico jefe del Proyecto Wild Heritage, observaron el incendio de Lick Creek, que afectó casi 162.000 hectáreas a partir de septiembre de 2020, y el incendio Rim, que comenzó en agosto de 2013 y afectó más de 100.000 hectáreas.

Los científicos pasaron 4 años sobre el terreno en las áreas de los incendios, estudiando y calculando las tasas de combustión a nivel de ramas, árboles, rodales de arboles y paisajes para determinar la cantidad de carbono que permaneció en los árboles frente a lo que se liberó a la atmósfera.

“Las estimaciones de porcentajes de árboles quemados en grandes incendios a menudo son altas, y esto ha sido una gran preocupación en la literatura reciente; nuestro trabajo ofrece una de esas estimaciones, que proporciona un marco para sintetizar las tasas de combustión en diferentes niveles del bosque y diferentes niveles de severidad del fuego», dijo Harmon.

El estudio mostró que, si bien las tasas de combustión fueron del 100% para los segmentos de ramas más pequeños de los árboles grandes y hasta del 57% para árboles pequeños completos, las tasas de combustión fueron bajas en general a nivel de rodal (0.1% a 3.2%) y a nivel de paisaje ( 0.6% a 1.8%).

El nivel del rodal se refiere a todos los árboles de varias especies y tamaños en un área particular; el nivel de paisaje significa toda el área quemada, promediando sobre las clases de severidad del fuego.

“Si bien es probable que muchos científicos de campo no encuentren nuestros resultados sorprendentes, hubo estimaciones publicadas recientemente revisadas por pares de hasta el 85% de combustión de árboles vivos para el incedio Rim”, dijo Harmon.

“Otros estudios basados ​​en una revisión de la literatura sugieren que hasta el 65% de los árboles vivos podrían haber sido quemados en parches de alta severidad, y nadie en el proceso de revisión por pares cuestionó los resultados”.

Pero incluso en parches de incendios severos, los árboles de mayor tamaño mostraron bajas tasas de combustión, menos del 5%, dijo Harmon.

Los árboles grandes representan la mayor parte de la biomasa de un bosque, lo que lleva a bajas tasas de combustión en general a nivel de rodal, explicó.

“Incluso para los megaincendios clasificados como de alta severidad, gran parte del área dentro del perímetro del incendio se quemó a una severidad baja y moderada con menos del 0.5 % de combustión de árboles vivos a nivel del rodal”, agregó Hanson.

Este estudio demuestra el valor de los estudios en el lugar del incendio en vez de aquellos basados en imagenes satelitales para informar las decisiones políticas y la gestión de bosques.

«Es probable que la eliminación de la vegetación en vastas áreas genere más emisiones de carbono acumulativas que los grandes incendios en sí mismos”, indicó DellaSala.

Los científicos están enfatizando cada vez más la importancia de almacenar más carbono en árboles maduros y más viejos, incluso aunque los bosques se hayan quemado, como una forma de frenar las emisiones totales de gases de efecto invernadero.

“Sugerimos que los investigadores y los encargados de formular políticas eviten usar tasas de combustión que no se basen en estudios de campo, ya que parecen exagerar las emisiones de los incendios forestales; esto puede desviar potencialmente la política de mitigación climática”, dijo.

Los árboles muertos se descomponen lentamente a medida que crece la nueva vegetación y absorbe el carbono atmosférico, señalan los científicos.

Si se permite que los árboles muertos por el fuego permanezcan en su lugar, el proceso de descomposición natural podría tardar desde décadas a cientos de años en liberar el carbono de los árboles.

Por otro lado, si esos árboles se talan para que sirvan como biomasa productora de energía, ese mismo carbono podría potencialmente ingresar a la atmósfera mucho más rápido.

Se necesitan más estudios, señalan los investigadores, para determinar el grado en que la gestión forestal posterior a los incendios influye en la liberación de carbono a la atmósfera, así como en la forma en que la energía de biomasa podría compensar la quema de combustibles fósiles y cómo los productos de madera liberan carbono a medida que se usan.

“Los efectos de recuperar y convertir parte de esa madera en productos duraderos deben investigarse a fondo”, dijo Harmon. «Es necesario examinar más incendios utilizando nuestro tipo de enfoque para determinar cuán variables son las tasas de combustión en diferentes niveles para diferentes tipos de bosques y edades».

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Silvio Sanchez Arango

Fundador y director de Ecosiglos. Me motiva la Libertad, la búsqueda de la verdad y las noticias positivas. No creo que el desarrollo humano y el medio ambiente sean enemigos ni que el mundo esté tan mal como lo pintan.

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