Desperdicio de alimentos? Causas, consecuencias y soluciones

El desperdicio de alimentos es una problemática mundial que afecta no solo el sector económico sino también el social y ambiental. Por eso, varios gobiernos, empresas y organizaciones han empezado a realizar políticas, campañas y proyectos para reducir el desperdicio y brindar soluciones a este problema global.

A nivel mundial cada año se pierde un tercio de los alimentos producidos, es decir, 1300 millones de toneladas. El problema del desperdicio de alimentos se debe en gran medida a problemas en la producción, recolección, almacenamiento, transporte y venta de alimentos, por lo que en muchos casos ni siquiera llegan a ser consumidos.

La pérdida de alimentos también significa un desperdicio de recursos naturales utilizados en su producción como el agua y la energía y, además, según un reporte de WWF, representa el 8% de los gases de efecto invernadero.

¿Qué es lo que más se desperdicia?

En el mundo, las frutas y hortalizas, junto a las raíces y tubérculos, presentan la mayor tasa de desperdicio anual —con un 45%— seguidas por el pescado y otros productos marinos con un 35%.

Un 8% de los peces capturados son devueltos al mar en malas condiciones o muertos. Al año se pierde también el 30% de los cereales, el 20% de carne vacuna, —unas  75 millones de reses— y también se pierde el 20% de las legumbres y productos lácteos. La cantidad de alimentos que se pierden cada año equivale a más de la mitad de la producción anual mundial de cereales.

Los países y el desperdicio de alimentos

Por un lado, en los países desarrollados, el desperdicio de alimentos es mayor que en regiones en desarrollo, y sucede con más frecuencia en las primeras etapas de la producción. El mejoramiento en las técnicas de agricultura y almacenamiento podría ayudar a reducir esta problemática.

Por otro lado, en los países industrializados la falta de conciencia de los consumidores y el exceso de producción en comparación con la demanda son las principales causas del desperdicio. Esto lo podemos observar, por ejemplo, en Europa y Norteamérica, donde el desperdicio per cápita corresponde a 95-115 kg al año, a diferencia del África subsahariana y la parte sur oriental de Asia, donde solamente se pierden 6-11 kg al año.

América Latina y el Caribe contribuyen con el 6% del desperdicio total de alimentos a escala global, perdiendo un 15% de sus productos alimenticios disponibles.

Según la FAO, solamente con la comida que no es aprovechada en Jamaica, Bahamas, Trinidad y Tobago, Belice y Colombia se podría alimentar a todas las personas de bajos recursos de cada país, por lo que es importante sensibilizar y crear conciencia tanto en las personas como en la industria para reducir el desperdicio y el hambre.

Iniciativas para reducir el desperdicio de alimentos

desperdicio de comida

Save Food es una iniciativa internacional de la FAO junto a Messe Düsseldorf, Interpark y la UNEP para reducir el desperdicio de alimentos. El programa se enfoca en la sensibilización sobre el impacto de esta problemática, el desarrollo de políticas y estrategias para disminuir la pérdida, optimizar las prácticas de agricultura y promover producción y embalajes más sustentables.

El proyecto de Save Food se encuentra activo en países de América Latina, Europa, Asia y África y ha realizado campañas y proyectos en múltiples países. Por ejemplo, el proyecto Incorporación de iniciativas en Reducción de las Pérdidas de Alimentos para Pequeños Agricultores en Áreas Deficitarias de Alimentos financiado por el gobierno suizo, pretende mejorar las prácticas en la producción y almacenamiento de alimentos e introducir normas, estándares y leyes con el fin de reducir el desperdicio en países africanos.

En el Reino Unido la campaña Visión 2020 apoyada por la compañía ReFood, la empresa BioRegional y los gobiernos locales, tiene el objetivo de prevenir el desperdicio, promover las buenas prácticas en los consumidores y mejorar las etapas de producción de alimentos de manera que para el año 2020 se hayan ahorrado 17 billones de euros, se haya prevenido la emisión de 27 millones de toneladas de gases invernaderos, se hayan devuelto 1.3 millones de toneladas de nutrientes al suelo y eliminar los residuos de alimentos.

En Francia existen políticas que prohíben a los supermercados botar los productos y así incentivar que estos sean donados a fundaciones o bancos de alimentos. Italia siguió los pasos de Francia y también implementó leyes que le facilitaran a los supermercados donar alimentos en perfecto estado.

En el año 2013, en la capital de Corea del Sur, Seúl, se introdujo una nueva política para que cada casa familiar tenga que pagar una tarifa para procesos de reciclaje de acuerdo a la cantidad de comida que desperdicia.

Mientras que en Estados Unidos, estados como California, Connecticut, Massachusetts, Vermont y Rhode Island han adoptado leyes para restringir la cantidad de desperdicios orgánicos que se pueden botar en los vertederos y también ofrecen incentivos fiscales a los agricultores y pequeñas empresas que realicen donaciones de alimentos en vez de botarlos.

¿Qué están haciendo las empresas para reducir el desperidicio de alimentos?

Algunas compañías privadas como Tesco, Campbell Soup y Kellogg se han comprometido a reducir el desperdicio de alimentos para el año 2030. Por ejemplo, Campbell Soup utiliza los duraznos magullados que normalmente se arrojarían a los vertederos para producir salsas y las ganancias de la venta de ese producto están destinadas al banco de alimentos.

A su vez, en la planta de producción de Kellogg en Wales, Estados Unidos, se almacenan los residuos del maíz para ser reutilizados en producción de alimentos y también algunos productos que no pueden ser donados son utilizados para generar biocombustibles.

Tesco, el supermercado británico, se ha comprometido a reducir el desperdicio y solamente el 0.5% de alimentos es desperdiciado por la empresa; además, ha tomado medidas en la cadena de producción de alimentos para reducir la pérdida de alimentos.

El caso Sainsbury

Sainsbury’s ha invertido en nueva tecnología que permitirá a la cadena tomar decisiones en tiempo real enfocadas en reducir el desperdicio de comida causado por cambios climáticos inesperados.

El clima juega un rol importante en los patrones de compra de los consumidores, de acuerdo a la compañía, tales como realizar compras de tarifas cómodas cuando el clima es frio o de comidas ligeras cuando hace calor.

Sin embargo, el clima impredecible causa estragos en los planes de los compradores de la compañía, resultando a menudo en alimentos perecederos venciéndose en las estanterías. Hubo seis periodos de climas inesperados el año pasado, afirmó Sainsbury’s.

La tecnología de la cadena le dará a Sainsbury’s la habilidad de tomar decisiones en tiempo real sobre que comida se envía desde sus bodegas, en lugar de cambiar su curso de la noche a la mañana. Esta tiene el potencial de reducir el desperdicio de comida en un 15 por ciento durante los periodos de clima inesperado, mientras se reduce la huella de carbono en un estimado de 1.400 toneladas.

«Varias veces al año, las estanterías podrían estar llenas de comida para barbacoas para el fin de semana gracias a la lluvia inesperada que causa que la gente pida abundante comida caliente,» dijo el Director de Distribución de la Cadena Tim Goalen en una declaración. «Esta nueva manera de trabajar reducirá grandemente el problema. Aun así, no es solo por el clima. Ahora sabremos exactamente que se está vendiendo bien en un momento determinado para poder reaccionar con más rapidez que nuestros competidores y proveer a nuestros clientes lo que ellos quieren en un día especifico.»

Sainsbury’s no envía comida de desperdicio a los vertederos. En cambio, la envía para que sea convertida en electricidad a través de digestión anaeróbica.

La compañía tiene una meta a 2012 de reducir la cantidad total de desechos enviados a vertederos en un 50 por ciento, con base en ventas de 2005 y 2006. También planea reciclar el 90 por ciento de sus desechos de construcción en el desarrollo de todos sus proyectos para 2012.

La compañía también ha lanzado un iniciativa en embalaje, anunciando recientemente que venderá leche en bolsa en todas sus tiendas después de un exitoso programa piloto; la leche en bolsa utiliza 75 por ciento menos materiales que la embotellada y también cuesta 0.10 dólares menos.

También empezó a vender tomates en caja en lugar de enlatados, los cuales pueden ahorrar 500.000 kilos de materiales de embalaje al año. La compañía planea reducir todo el embalaje a un tercio para 2015.

Calificar
[Total:0    Promedio:0/5]

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *