Tras fin de la cuarentena, contaminación en China vuelve y supera a la del año pasado

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Los niveles de contaminación en China han superado los niveles del mismo periodo del año pasado al relajarse las medidas para combatir la pandemia de acuerdo a un estudio internacional publicado este lunes.

Según el informe, realizado por el Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio CREA en Helsinki, “hay claras señales tempranas de advertencia de que la recuperación de China de la crisis provocada por la COVID-19 está revirtiendo las mejoras en la calidad del aire”.

Durante el momento álgido de la propagación del virus en China en febrero, los niveles medios de algunas partículas contaminantes se redujeron significativamente respecto al mismo periodo de 2019. Ese mes la media nacional de partículas PM 2,5 cayó un 33% mientras que la de dióxido de nitrógeno lo hizo un 40%. Por su parte, las emisiones de CO2 descendieron cerca de un 25% debido a la baja en la actividad de centrales de carbón, la manufactura de cemento y el consumo de gasolina.

Pero desde que las restricciones comenzaron a relajarse, los niveles de contaminación entre el 8 de abril y el 8 de mayo fueron mayores que los del mismo período del año pasado, basados en datos de 1.500 estaciones de observación en toda China.

Según el informe, el repunte era esperado, pero lo que no era tan evidente es que la contaminación del aire superase los niveles de antes de la crisis, especialmente cuando muchos sectores económicos todavía no han recuperado completamente la actividad.

Se incrementaron especialmente los niveles de dióxido de nitrógeno, dióxido sulfúrico y las partículas finas, que provoca habitualmente la actividad industrial, un indicador de que para combatir el cambio climático la actividad contaminante de las industrias sería sustancialmente más importante que los hábitos individuales en los hogares.

Las zonas del país con grandes complejos industriales mostraron mayores incrementos de emisiones de dióxido de nitrógeno que las áreas urbanas densamente pobladas.

En cualquier caso, según el CREA, la preocupación por la transmisión del virus en el transporte público ha provocado que más personas hayan preferido utilizar los vehículos particulares, lo que ha contribuido también al aumento de la contaminación.

El informe advierte de que algo similar ocurrió en 2008 con la política de estímulos del Gobierno chino ante la crisis financiera global, que conllevó «una oleada sin precedentes de proyectos de construcción» con cifras récord de consumo de carbón, cemento y acero.

“El programa de estímulos culminó en los horribles episodios de contaminación del aire del invierno de 2012-2013, comúnmente conocidos como el ‘airpocalypse’ (juego de palabras en inglés con las palabras aire y apocalipsis) en torno a Beijing”, recuerdan.

Asimismo, destacan que tanto las concentraciones de partículas finas, como de dióxido de nitrógeno, dióxido de carbono y de ozono “se encuentran muy por encima de los niveles de seguridad pese a los progresos en la calidad del aire” conseguidos desde 2013.

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