Acumulación de hélices eólicas: un nuevo dolor de cabeza ambiental

Seguir en

Llegadas al fin de su vida útil, las hélices de las turbinas eólicas se están acumulando en vertederos de residuos sólidos en todo el mundo, convirtiéndose en un auténtico dolor de cabeza para el medio ambiente.

De acuerdo con un reporte de Bloomberg, es imposible trasladar por medios regulares estas aspas que pueden ser más largas que las alas de un Boeing 747, por lo que es necesario cortar su armazón de fibra de vidrio con una sierra industrial con incrustaciones de diamantes y así producir tres piezas suficientemente pequeñas para su posterior transporte.

Decenas de miles de estas hélices ya han entrado en desuso y deben ser retiradas de sus torres de acero para ser conducidas a los vertederos. Según el medio, tan solo en Estados Unidos se desmontan alrededor de 8.000 de estas piezas al año. Por su parte Europa desmontará cerca de 3.800 al año, al menos hasta 2022.

Actualmente en el vertedero municipal de Casper, en Wyoming, hay estancadas unas 870 hélices de las que nadie quiere o puede hacerse cargo; historias similares pasan en los vertederos de Lake Mills (Iowa) y Sioux Falls (Dakota del Sur).

Según Bob Cappadona, director de operaciones para Norteamérica de Veolia Environnement, una compañía francesa de reciclaje industrial “La pala de la turbina eólica estará allí para siempre” pues al ser concebidas para resistir vientos extremos estas hélices no se pueden triturar, reciclar o reutilizar fácilmente.

No obstante, aunque las hélice son las partes más complicadas de reciclar, cerca del 85% de los componentes de una turbina eólica puede reciclarse o reutilizarse, incluidos el acero, el alambre de cobre, la electrónica y los engranajes.

Iniciativas científicas y empresas ya están trabajando para solucionar este problema. Científicos están tratando de encontrar mejores formas de separar las resinas de las fibras o de darles nueva vida a los pedazos pequeños, y empresas como la misma Veolia han intentado molerlas para convertirlas en polvo, buscando químicos que pudieran ser extraídos del material resultante. Otra empresa, Global Fiberglass Solutions de Texas, está trabajando en un método que desarme cada pala para utilizar el material en la fabricación de pisos y de paredes.

“Podemos procesar el 99.9% de una hélice y trabajar con entre 6,000 y 7,000 cuchillas al año”, afirma Don Lilly, Director Ejecutivo de Global Fiberglass. “Cuando comencemos a venderle a cada vez más constructores, podremos recibir muchas cuchillas desmontadas”.

Mientras, son los vertederos municipales y comerciales los que esperan una solución que los alivie. En el caso de Casper, la alcaldía recibe anualmente 675.000 dólares por el almacenamiento por tiempo indefinido de estas palas de turbina, algo bien visto por la comunidad. Aun así, son conscientes que conservar esos desechos eternamente no es lo ideal.

Lee el reporte de Bloomberg (en Inglés)

Calificar
[Total: 0   Promedio: 0/5]

Seguir en

Un comentario

  1. Me interesa

Deja un comentario