La crisis energética en la isla ha alcanzado un punto de ruptura este sábado 7 de febrero de 2026. En una medida desesperada para evitar el apagón total del país, el Gobierno cubano ha comenzado a clausurar instalaciones hoteleras y a trasladar a cientos de turistas internacionales a centros más «compactos». Esta decisión, que llega en el corazón de la temporada alta, confirma que el asedio petrolero y la pérdida de los suministros externos están asfixiando el último motor económico que le quedaba al régimen: el turismo.
Lo que debes saber
- Cierre de resorts: La medida afecta principalmente a hoteles en el balneario de Varadero y en los cayos del norte, zonas que concentran el mayor flujo de divisas.
- Confirmación oficial: El viceprimer ministro, Oscar Pérez-Oliva Fraga, explicó en televisión estatal que el plan busca «compactar» la infraestructura para optimizar el escaso combustible.
- Escenario de «Opción Cero»: El presidente Miguel Díaz-Canel ha evocado las directrices del «Periodo Especial», preparándose para un escenario de cero petróleo.
- Tormenta perfecta: La crisis se agravó tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela (3 de enero) y la orden de Trump (29 de enero) de castigar con aranceles a cualquier país que envíe crudo a la isla.
- Alerta de viaje: Países como Canadá han actualizado sus recomendaciones, instando a los viajeros a ejercer un «alto grado de precaución» por la falta de servicios básicos y energía.
Lo que ocurre hoy en Cuba es el resultado de un efecto dominó que comenzó en Caracas y terminó de desplomarse en Washington. Durante décadas, Venezuela fue el pulmón que permitió a la isla mantener sus luces encendidas; sin embargo, con la captura de Maduro hace apenas un mes, ese flujo se cortó en seco. Al quedarse sin su principal proveedor y enfrentarse a las amenazas arancelarias de Donald Trump contra socios como México o Rusia, Cuba se ha quedado sola en el mercado energético global. La decisión de cerrar hoteles no es solo un ahorro de luz; es un reconocimiento de que el Estado ya no puede garantizar la logística básica —desde la climatización hasta el transporte de los empleados— para sostener un servicio de cinco estrellas.
La situación en Varadero y los cayos es crítica. Fuentes del sector informan que turistas que pagaron por resorts de lujo están siendo movidos en autobuses a instalaciones de menor categoría para concentrar el consumo eléctrico en pocos puntos. Esta reubicación forzada ocurre mientras la Unión Eléctrica de Cuba reporta que solo puede cubrir el 50% de la demanda nacional, dejando a la población civil en la oscuridad absoluta durante la mayor parte del día. El impacto psicológico en el mercado internacional es devastador: el turismo, que ya venía golpeado con solo 1,8 millones de visitantes en 2025 (la cifra más baja en dos décadas), se enfrenta ahora a un estigma de inseguridad y desabastecimiento que podría tardar años en sanar.
Más allá de las playas, el país se desliza hacia la «Opción Cero». El Gobierno ha ordenado el teletrabajo obligatorio, clases semipresenciales en las universidades y ha comenzado a racionar el transporte público al mínimo. En las calles de La Habana, la tracción animal —carretas tiradas por caballos— vuelve a ser la imagen dominante ante la falta de gasolina. Para el régimen, el cierre de hoteles es un sacrificio necesario para evitar que los hospitales y la producción de alimentos se paralicen por completo. Sin embargo, al apagar la luz en el sector turístico, están cortando la principal fuente de divisas necesaria para comprar, precisamente, el combustible que les falta, creando un círculo vicioso de parálisis económica.
🤔 ¿Crees que este cierre masivo de hoteles será el detonante de una nueva crisis social en la isla o el plan de «compactación» logrará estabilizar la red eléctrica a corto plazo?

